Las predicciones sobre la calidad del aire se generan utilizando tecnologías de aprendizaje automático, un subconjunto de la inteligencia artificial.
Estas predicciones se derivan de factores como la información histórica, las tendencias meteorológicas, el movimiento del viento, la geografía, los patrones de comportamiento humano y las lecturas actuales de contaminación atmosférica en las zonas circundantes.
Al reconocer tendencias en condiciones y resultados pasados, nuestros ordenadores pueden predecir condiciones futuras.